La mejora en la comunicación resuelve conflictos

Ya sé que tu crees que comprendes lo que tu piensas que he dicho. Pero no estoy seguro de que te des cuenta de que lo que has oido no es lo que yo quería decir“. Patrick Murray


Opino, que mejorando la comunicación en cualquier sistema, lograríamos resolver muchos de los conflictos que se generan. Después de mas de dos años en este maravilloso mundo del coaching, considero que esta disciplina principalmente estudia al individuo y sus relaciones consigo mismo y con los demás. Aunque la comunicación será tema para futuras entradas, copi-pego lo que ha escrito una coach-lega Titi López como inicio.

Be water, my friend.

“Pon agua en una copa y será copa, ponla en una botella y será botella, el agua puede fluir o puede golpear, be water, my friend”. Esto que nos contaba hace unos años el amigo Bruce Lee en un spot que ya es todo un clásico de la publicidad española, a mi se me viene a la cabeza cada vez que veo un problema de comunicación entre personas.

En mi experiencia, el origen de la mayoría de los conflictos en las empresas tiene relación con una mala comunicación, lo que en muchos casos lleva a la confrontación. Ante un mismo hecho, las interpretaciones equivocadas, los malentendidos están a la orden del día. Incluso he llegado a ver con una frecuencia alarmante que dos personas están diciendo lo mismo y siguen discutiendo porque piensan que no están de acuerdo, como si defendieran posiciones antagónicas, aunque en realidad los dos abogan por lo mismo.

Cuando se empieza a barruntar un conflicto, si al menos una de las partes llegara a pensar “Be water, my friend” las cosas acabarían de otra manera. Fluir en vez de confrontar, adaptarse a la situación con auténtica voluntad de comprender, comprobar con la otra parte que lo que se ha interpretado es correcto, indagar antes de explotar, tener siempre en mente que existe la posibilidad de lo que se dice no es lo que se quiere decir o de que lo que se escucha no es lo que se dijo, son actitudes fundamentales para una buena comunicación. La cuestión es que muy a menudo se dan dos situaciones diferentes:

1. El emisor quiere decir una cosa pero elige palabras que no son todo lo claras que podrían ser. Dicho de otro modo, no decimos lo que realmente queremos decir. Pensamos que lo estamos diciendo porque en nuestra cabeza está claro, pero a la hora de emitir el mensaje no lo expresamos tan claramente como lo pensamos. Conclusión: el receptor no entiende lo mismo que nosotros queremos transmitir.

2. El receptor no entiende nuestro mensaje, bien por tener modelos mentales diferentes, por estar distraído, por asignar matices que nosotros no queremos dar, por tener dificultades de comprensión, etc.. El caso es que a veces no entendemos correctamente los mensajes que nos lanzan, aunque pensemos que sí.

Esto es causa de muchísimos conflictos y frustraciones. Porque muchas veces nuestra satisfacción personal y profesional depende del resultado obtenido en conversaciones que por una razón u otra nos resultan importantes. Entonces ¿qué podemos hacer cuando tenemos pendiente una conversación de cuyo resultado dependen nuestra satisfacción y nuestro éxito? Pues prepararla bien, solos o con la ayuda de un coach, reflexionando sobre varios aspectos, entre los cuales se encuentran:

– Ser consciente de lo que se quiere conseguir y por qué.

– Ponerse en el lugar del otro: entender su posición.

– Ser asertivo y cuidadoso.

– Mirar hacia el futuro: hablar de lo que hay que hacer y no de lo que se hizo mal.

– Dejar claro las ventajas para ambas partes de un acuerdo. No hay que olvidar que un buen acuerdo es el que logra que las dos partes salgan ganando.

Estas y otras muchas cosas se trabajan en una sesión de coaching destinada a tener conversaciones eficaces, por ejemplo, para negociar con un cliente o con un jefe, para hacer una propuesta a un colega, para vender un producto, para llegar a un acuerdo, etc. Preparar bien una conversación es fundamental para tener éxito. Desde el enfoque hasta el ensayo de la conversación mediante la técnica del role-playing, pasando anticiparse a las cosas inesperadas que pueden ocurrir y cómo resolverlas. Pero sobre todo teniendo siempre presente el famoso “Be water, my friend”, postura que hay quien podría considerar sumisa, aunque lo cierto es que la más inteligente, porque consigue que alcancemos nuestras metas, que se cumplan nuestros objetivos, que consigamos lo que queremos.

Y por si el agua no fuera suficiente, aquí os dejo un link sensacional en el que los genios del programa de humor vasco “Vaya Semanita”, nos dan su visión del asunto: “Be tinto, my friend”. Estos sí que saben.


Acerca de Raquel Manchado

Soy un individuo curioso, creativo e innovador, que siempre va más allá de lo que a simple vista se ve, y que aspiro a algo sencillo: ser feliz.
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